21 de diciembre de 2016

Volviendo a ser la niña.

Las puertas rechinaron al abrirse de nuevo. Aquella habitación se presentaba en un extraño momento inerte, cómo si lo único que hubiese pasado por ella fueran los años y el polvo, pero sin hacer mella en los sentimientos que, hace años, se guardaron en ella. Aunque la oscuridad parecía haber devorado cada rincón de la estancia, un pequeño farol alumbraba, de manera tímidamente,con una tenue luz azúl.

Los pasos de la que fue una niña rompieron el silencio.

Sus ojos, que una vez fueron puros, rompieron en miles de lágrimas que cayeron de manera violenta sobre la superficie polvorienta, creando pequeños surcos de claridad en un suelo lleno de inseguridades que ella misma creía perdidas. El aroma de la sala aún se conservaba intacto, como si la hubiera estado esperando...cómo si aquella sala se hubiera negado a permanecer cerrada, sabiendo que volvería a albergar a aquel corazón lleno de dudas y dolor.

Al fondo del lugar, escondido de miradas indiscretas, se encontraba aquel baúl cerrado y olvidado que desprendía sentimientos de añoranza. Sus dedos rozaron su cerradura, pero se apartaron rápidamente al sentir una brizna de dolor en su pecho, suficiente como para que el latir de su órgano principal se saltase uno de sus pasos y provocase un sentimiento de ahogo.

¿Por qué había vuelto? ¿Por qué nunca tiró la llave de aquella habitación? ¿Acaso el destino quería jugar de nuevo con ella?

Al mirar hacia la entrada de la estancia, por donde se podía descubrir una luz cegadora, la puerta se cerró lentamente, dejando a nuestra antigua niña dos opciones, correr o quedarse....

Sus piernas perdieron la fuerza y sus rodillas dejaron claro que el peso de la naturaleza también actuaba en aquel lugar. Con miedo vio cerrarse aquellas puertas, dejando al otro lado todo lo que le había costado tanto construir. La inseguridad era suficiente para ella en aquel momento...

Tras el último rayo de luz que dejó pasar las maderas de la puerta, la que pensaba que no era tan niña volvió a su rincón donde aprendió a no crecer mientras crecía....donde aprendió a llorar sin ser vista....donde todo parecía mas fácil si nadie mas lo sabía.

7 de julio de 2016

Feliz cumpleaños.

No, no me he olvidado de ti. solamente es que no sabía como decirlo...o tal vez tenía algo de rencor , pero no..no me olvidé de que, a muchos kilómetros de mí, te hacías un año mayor.

He sentido rencor por no poder estar a tu lado, incluso he llegado a culparte por entrar mi vida y después irte, pero después he recordado todo lo que me has dado, lo que me has enseñado, lo que he podido vivir gracias a conocerte.

Eres una persona increíble, y no quiero que tengas dudas jamás de ello...Eres frágil y fuerte a la vez. Eres grande y delicada, eres todo cuando das parte de tí a alguien. Te has convertido en una de esas personas que marcan, de esas personas a las que le regalas un trocito de tu ser, y sabes que no ha sido en vano.

Gracias por regalarme un trocito mas de esperanza, por enseñarme tantas maneras diferentes de ver la vida. Gracias por tus consejos, gracias por tus palabras...Pero siento que no tengo nada para darte a cambio de tanto....

No lloré cuando te fuistes porque no quise asumirlo, pero hoy las lágrimas empañan estas palabras.

Gracias por ser como eres.



Feliz cumpleaños.