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Sobrevivir

 Antes pensaba que, ante un giro de guión inesperado, se aprendía a sobrevivir. Ahora he comprendido que hay que reescribir el guión para enseñarle a la vida tu camino. No se trata de pasar por la vida sin aliento, torpe y quejumbroso. Se trata de llevar un rumbo y aprender a encontrarlo cada día.  Estos pensamientos me han asediado en un día triste, donde la ciudad se ha inundado de tragedia, y donde la empatia me abruma. Encerrada en mi propia endorfina, he buscado la forma de volver a conectar, encauzar y redirigir. La forma de desconectar de la conexión.  Y de esa forma, he reescrito de nuevo mi guión.  Una vez más,  he pasado por encima de la supervivencia. 

Otra vez, adiós

 Supongo que esta vez me toca a mí abrazar los silencios para decir adiós. Hasta que la vida quiera crear un universo donde el caos y la tranquilidad puedan convivir. Adiós al mar embravecido que esconden mis ojos. Adiós a las primeras gotas de lluvia. Adiós sin despedida, sin conversación incómoda, sin historia detrás.  Adiós seco y desgastado, adiós repentino y tirante. Adiós a lo que una vez fue ilusión pero hoy se esconde entre las páginas de la frustración.  Cerrar otra vez aquella puerta chirriante, que recuerda en cada crujido de su cerradura cada lágrima que la oxidó.

¿Para qué...?

Una puerta cerrada, una llave perdida, y una nueva forma de abrir aquella cerradura que se prometió para siempre cerrada. Silencio salieron de las paredes de aquella habitación. La soledad se seguía sintiendo después de tantos años. La misma confusión que tanto la había hecho sufrir. Tristeza por deshacer pasos que juró olvidados. El olor a talco que desprendía el polvo depositado sobre aquel baúl y la sensación de suavidad sobre la yema de sus dedos le provoca una añoranza insoportable de controlar La niña sigue sentada sobre el quicio de aquella puerta rota, buscando en el espesor de la habitación alguna razón que le sirva para dejar la puerta abierta...

Pronombre personal

 Las letras se deslizan entre los dedos de la niña, queriendo salir de su imaginación y ser motivo de conversación. Las palabras se le agolpan en el pecho y buscan resquicios de huída, pero la armadura la respalda una vez más. Aquella decisión no fue suya y sabe que la llave del baúl se perdió, pero a veces sueña con abrir el candado a base de pronombre personal. Mientras tanto, sigue cazando las palabras que salen de su mente a través de sus dedos mientras la persiana no esté del todo bajada...

Algo resuena

Imagen
 La niña sigue dentro de su armadura. Distraída con nuevas emociones, pero siempre pendiente de su entorno. Algo la distrajo.  De nuevo esos pasos junto a ella. Resonaban a lo lejos, entre la multitud. Esos pasos que ignoraron su presencia. La niña quiso ponerse en pie, pero su armadura no le permitió avanzar. Su armadura la protegió una vez más, pero le dejó una sensación extraña en la boca. Sabía a óxido, se sentía pesada. Desde ese momento se ha vuelto experta en reconocer aquellas pisadas, cada vez más cercanas. Sus pies cambian de dirección a la misma vez que sus ojos buscan un resquicio de apertura en la comisura de los metros que los separan.

Armadura

 Cerró la puerta de un portazo. Un golpe que resonó por toda aquella habitación, levantando el polvo y dejando huellas vacías. No fue su decisión, pero el silencio si lo sufrió. El shock se apoderó de ella y le tambaleó la realidad. Y antes de que se volvieran a escapar sentimientos que ya no le pertenecían, encerró en el baúl aquello que debía. Pero esta vez, no guardo la llave. No volvería a cometer el mismo error. La llave desapareció mientras ella salía de la estancia, tomando la decisión de crecer lo suficientemente para no caber nunca más en aquellas cuatro paredes. Esta vez, ella se protegió...

 Sí Quisiera saber más sobre tí. Toda una vida luchando contra tus secretos, sufriendo en ignorancia. Sí... Me escondo tras la ventana, rebuscando un sólo resquicio que me asegure tu bienestar. Sí... Me gustaría ser quién te apoye, pero el dolor aún reside en mí, me pesa, me arrastra... Sigo buscando letras que no me pertenecen, por el simple ego de un amor perdido.  Quisiera soltar amarras, pero la niña no dejará que se pierdan todas esas lágrimas amargas. 

A veces...

 A veces me pregunto si me escuchas, si entiendes mis mensajes... A veces me pregunto donde estás, y porqué no estás aquí...  A veces recuerdo todo, donde pasó y cómo.  A veces... Tú tan tú, yo tan yo. Y ninguno de los dos a la vez... 
 Te odio porque aún me haces llorar. Te extraño porque quiero olvidar. Te sigo buscando sin esforzarme demasiado, pidiéndole a la vida que no volvamos a cruzarnos. Sigo caminando... Te...