20 de julio de 2013

#Princesaprometida

Hoy he decidido explicar una de las etiquetas de mi blog, y un personaje que nombro con demasiada asiduidad.
Mi princesa prometida, ese personaje que ha vivido y sentido, ha llorado y reido y ha buscado tanto...ese personaje que escondo dentro de unas páginas de libro.
No es más que el título de un libro, pero no un libro cualquiera, es el libro que cambio mi vida.
Lo leí en un momento difícil para mi, y lleno cada rincón de mi de aventuras, amores, esperanzas y alegrías. Fue un libro con el que comencé a ver las cosas de manera diferente, y con el cual llegué a obsesionarme.

Hoy día, siempre que cojo algo que pueda servirme de espada, no puedo evitar decir "Mi nombre es Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir" con un movimiento cómico de brazo.

Existe también una película, pero os juro que cuando la vi me dieron ganas de escupir a la pantalla del televisor. Es una película que si, narra la historia, pero se pierde la gracia de la narración del autor, lo detalles y descripciones, pierde completamente todo.
Así que aquí os dejo un buen libro de cama, y un buen relate de aventuras, amor, alegrías y tristeza, torturas y escapadas. Un libro que sin duda, lo tiene todo.

"La princesa prometida" de William Goldman

4 de julio de 2013

Un capitulo mas en la vida de la princesa

La princesa se había vuelto vaga y consentida, se acostumbró a tener facilidades y se dejó llevar por las aguas que la arropaban...
Pero un día la princesa se dio cuenta que también olvido como querer, ni sabía que sentir, que simplemente había preferido vivir a amar...
¿Cómo era eso posible si ella, precisamente ella, era quien solía morir por amor?
La princesa lloró, se escapó y terminó en su pantano de fuego, donde las arenas movedizas le hicieron tragarse su orgullo en forma de arena y darse cuenta que la vida se le estaba acabando...
La princesa no tenía escapada, y cerró los ojos para dejarse llevar.
Pero sin sabe de donde...
Sin que nadie lo supiera...
Apareció una mano que la sacó..
y pareció salvarla.


¿Volvería nuestra princesa a sentir?