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 Sí Quisiera saber más sobre tí. Toda una vida luchando contra tus secretos, sufriendo en ignorancia. Sí... Me escondo tras la ventana, rebuscando un sólo resquicio que me asegure tu bienestar. Sí... Me gustaría ser quién te apoye, pero el dolor aún reside en mí, me pesa, me arrastra... Sigo buscando letras que no me pertenecen, por el simple ego de un amor perdido.  Quisiera soltar amarras, pero la niña no dejará que se pierdan todas esas lágrimas amargas. 

A veces...

 A veces me pregunto si me escuchas, si entiendes mis mensajes... A veces me pregunto donde estás, y porqué no estás aquí...  A veces recuerdo todo, donde pasó y cómo.  A veces... Tú tan tú, yo tan yo. Y ninguno de los dos a la vez... 
 Te odio porque aún me haces llorar. Te extraño porque quiero olvidar. Te sigo buscando sin esforzarme demasiado, pidiéndole a la vida que no volvamos a cruzarnos. Sigo caminando... Te...

Soy

 Soy esa que lleva las botas desgastadas y la mochila abierta. Esa que se despista al escuchar música por la calle y se marca unos pasitos de baile.  Esa que aprendió a mirar para arriba y a apreciar lo que las ciudades esconden más allá de la primera planta.  Soy esa que llora en soledad y ríe en compañía.  Esa estúpida incapaz de controlar las emociones y termina enredándolas, como si de un cable de auriculares de tratasen.  Esa a la que se le hace bola la carne y la vida.  Soy yo, con 28 años y una serie de responsabilidades que llegaron demasiado rápido, o tal vez fui demasiado lenta para atenderlas.  Al fin y al cabo.  Soy. 
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Me gusta pensar que el silencio traslada en su susurro inaudible aquello que nunca nos dijimos. Que la oscuridad guarda con recelo momentos que nunca vieron la luz. Que mis pies no estaban hechos para caminar campo a través. Que encontré el sendero. Que asfalté mi camino. "Ahora que el mundo está recién pintando...."
Y sin tener una línea directa, sabemos dónde dar el uno con el otro. Sin palabras. Sin señales... Siendo canales demasiado ocultos para continuar con ellos. Siendo una falsa que nos creamos en torno a la nada.
A pocos minutos de mi final alternativo, sigo contando los segundos de la nada.
Habla. Que cada palabra resuena en el espacio como un tambor. Respondo, siempre buscando la manera entrevelada de acallar mi corazón. Como un ente a mi alrededor, recreo con cada tono los instantes que nunca llegaron a ocurrir. Como el son de la canción que nunca se llegó a reproducir.
Rabia. Por saber que no tuvimos ni fuerzas ni ganas de querernos más, ni de hacerlo bien. Impotencia por un amor correspondido, encerrado en las verdades que el universo nos tenía preparado. Dolor por cada paso dado en direcciones opuestas, dejando atrás la muralla destruida, ajada y cochonbrosa que alguna vez albergó esperanza de algo. Tu y yo, yo y yo... Una acción a mí favor. Una más, una menos para los dos.

🦋

El camino a la guarde lo hacemos en silencio. Tú intentando descubrir todo lo que el mundo tiene para ti. Yo redescubriendo el mundo través de tus ojos y tus inquietudes. La inocencia de tus gestos me mantienen atenta mientras el mundo continúa con su ritmo habitual. ¿Que aprenderás hoy? Una paloma se cruza en nuestro camino y tú, lejos del miedo, intentas darle parte de la galleta que llevas desmigada entre las manos. Un gesto, una mirada tuya me distrae de mis pensamientos, mientras el sol, emergiendo por el horizonte, te aporta una luz cálida al rostro y un brillo singular tu cabello. Hoy es mi cumpleaños y sigo sintiéndome sola a pesar de que estas aquí conmigo. No me sueltes la mano y ayúdame a seguir creciendo a tu lado.