Entradas

Equipaje

Imagen
 

Me asfixio

Imagen

Sangre de mi sangre

Curar heridas que maltrataron a toda una cadena sanguinea. Añorar el deseo de un pasado infantil. Imaginar una vida sin espacio para el miedo. Soñar de nuevo con ese abrazo desvanecido en el tiempo. Ha sido un día raro...

Me evaporé

Imagen
 

Sobrevivir

 Antes pensaba que, ante un giro de guión inesperado, se aprendía a sobrevivir. Ahora he comprendido que hay que reescribir el guión para enseñarle a la vida tu camino. No se trata de pasar por la vida sin aliento, torpe y quejumbroso. Se trata de llevar un rumbo y aprender a encontrarlo cada día.  Estos pensamientos me han asediado en un día triste, donde la ciudad se ha inundado de tragedia, y donde la empatia me abruma. Encerrada en mi propia endorfina, he buscado la forma de volver a conectar, encauzar y redirigir. La forma de desconectar de la conexión.  Y de esa forma, he reescrito de nuevo mi guión.  Una vez más,  he pasado por encima de la supervivencia. 

Otra vez, adiós

 Supongo que esta vez me toca a mí abrazar los silencios para decir adiós. Hasta que la vida quiera crear un universo donde el caos y la tranquilidad puedan convivir. Adiós al mar embravecido que esconden mis ojos. Adiós a las primeras gotas de lluvia. Adiós sin despedida, sin conversación incómoda, sin historia detrás.  Adiós seco y desgastado, adiós repentino y tirante. Adiós a lo que una vez fue ilusión pero hoy se esconde entre las páginas de la frustración.  Cerrar otra vez aquella puerta chirriante, que recuerda en cada crujido de su cerradura cada lágrima que la oxidó.

¿Para qué...?

Una puerta cerrada, una llave perdida, y una nueva forma de abrir aquella cerradura que se prometió para siempre cerrada. Silencio salieron de las paredes de aquella habitación. La soledad se seguía sintiendo después de tantos años. La misma confusión que tanto la había hecho sufrir. Tristeza por deshacer pasos que juró olvidados. El olor a talco que desprendía el polvo depositado sobre aquel baúl y la sensación de suavidad sobre la yema de sus dedos le provoca una añoranza insoportable de controlar La niña sigue sentada sobre el quicio de aquella puerta rota, buscando en el espesor de la habitación alguna razón que le sirva para dejar la puerta abierta...

Pronombre personal

 Las letras se deslizan entre los dedos de la niña, queriendo salir de su imaginación y ser motivo de conversación. Las palabras se le agolpan en el pecho y buscan resquicios de huída, pero la armadura la respalda una vez más. Aquella decisión no fue suya y sabe que la llave del baúl se perdió, pero a veces sueña con abrir el candado a base de pronombre personal. Mientras tanto, sigue cazando las palabras que salen de su mente a través de sus dedos mientras la persiana no esté del todo bajada...

Algo resuena

Imagen
 La niña sigue dentro de su armadura. Distraída con nuevas emociones, pero siempre pendiente de su entorno. Algo la distrajo.  De nuevo esos pasos junto a ella. Resonaban a lo lejos, entre la multitud. Esos pasos que ignoraron su presencia. La niña quiso ponerse en pie, pero su armadura no le permitió avanzar. Su armadura la protegió una vez más, pero le dejó una sensación extraña en la boca. Sabía a óxido, se sentía pesada. Desde ese momento se ha vuelto experta en reconocer aquellas pisadas, cada vez más cercanas. Sus pies cambian de dirección a la misma vez que sus ojos buscan un resquicio de apertura en la comisura de los metros que los separan.

Armadura

 Cerró la puerta de un portazo. Un golpe que resonó por toda aquella habitación, levantando el polvo y dejando huellas vacías. No fue su decisión, pero el silencio si lo sufrió. El shock se apoderó de ella y le tambaleó la realidad. Y antes de que se volvieran a escapar sentimientos que ya no le pertenecían, encerró en el baúl aquello que debía. Pero esta vez, no guardo la llave. No volvería a cometer el mismo error. La llave desapareció mientras ella salía de la estancia, tomando la decisión de crecer lo suficientemente para no caber nunca más en aquellas cuatro paredes. Esta vez, ella se protegió...

 Sí Quisiera saber más sobre tí. Toda una vida luchando contra tus secretos, sufriendo en ignorancia. Sí... Me escondo tras la ventana, rebuscando un sólo resquicio que me asegure tu bienestar. Sí... Me gustaría ser quién te apoye, pero el dolor aún reside en mí, me pesa, me arrastra... Sigo buscando letras que no me pertenecen, por el simple ego de un amor perdido.  Quisiera soltar amarras, pero la niña no dejará que se pierdan todas esas lágrimas amargas. 

A veces...

 A veces me pregunto si me escuchas, si entiendes mis mensajes... A veces me pregunto donde estás, y porqué no estás aquí...  A veces recuerdo todo, donde pasó y cómo.  A veces... Tú tan tú, yo tan yo. Y ninguno de los dos a la vez... 
 Te odio porque aún me haces llorar. Te extraño porque quiero olvidar. Te sigo buscando sin esforzarme demasiado, pidiéndole a la vida que no volvamos a cruzarnos. Sigo caminando... Te...

Soy

 Soy esa que lleva las botas desgastadas y la mochila abierta. Esa que se despista al escuchar música por la calle y se marca unos pasitos de baile.  Esa que aprendió a mirar para arriba y a apreciar lo que las ciudades esconden más allá de la primera planta.  Soy esa que llora en soledad y ríe en compañía.  Esa estúpida incapaz de controlar las emociones y termina enredándolas, como si de un cable de auriculares de tratasen.  Esa a la que se le hace bola la carne y la vida.  Soy yo, con 28 años y una serie de responsabilidades que llegaron demasiado rápido, o tal vez fui demasiado lenta para atenderlas.  Al fin y al cabo.  Soy. 
Imagen
Me gusta pensar que el silencio traslada en su susurro inaudible aquello que nunca nos dijimos. Que la oscuridad guarda con recelo momentos que nunca vieron la luz. Que mis pies no estaban hechos para caminar campo a través. Que encontré el sendero. Que asfalté mi camino. "Ahora que el mundo está recién pintando...."
Y sin tener una línea directa, sabemos dónde dar el uno con el otro. Sin palabras. Sin señales... Siendo canales demasiado ocultos para continuar con ellos. Siendo una falsa que nos creamos en torno a la nada.
A pocos minutos de mi final alternativo, sigo contando los segundos de la nada.
Habla. Que cada palabra resuena en el espacio como un tambor. Respondo, siempre buscando la manera entrevelada de acallar mi corazón. Como un ente a mi alrededor, recreo con cada tono los instantes que nunca llegaron a ocurrir. Como el son de la canción que nunca se llegó a reproducir.
Rabia. Por saber que no tuvimos ni fuerzas ni ganas de querernos más, ni de hacerlo bien. Impotencia por un amor correspondido, encerrado en las verdades que el universo nos tenía preparado. Dolor por cada paso dado en direcciones opuestas, dejando atrás la muralla destruida, ajada y cochonbrosa que alguna vez albergó esperanza de algo. Tu y yo, yo y yo... Una acción a mí favor. Una más, una menos para los dos.

🦋

El camino a la guarde lo hacemos en silencio. Tú intentando descubrir todo lo que el mundo tiene para ti. Yo redescubriendo el mundo través de tus ojos y tus inquietudes. La inocencia de tus gestos me mantienen atenta mientras el mundo continúa con su ritmo habitual. ¿Que aprenderás hoy? Una paloma se cruza en nuestro camino y tú, lejos del miedo, intentas darle parte de la galleta que llevas desmigada entre las manos. Un gesto, una mirada tuya me distrae de mis pensamientos, mientras el sol, emergiendo por el horizonte, te aporta una luz cálida al rostro y un brillo singular tu cabello. Hoy es mi cumpleaños y sigo sintiéndome sola a pesar de que estas aquí conmigo. No me sueltes la mano y ayúdame a seguir creciendo a tu lado.